El caso de los rugbiers asesinos que mataron despiadadamente a Fernando Báez Sosa en Villa Gesell en la trágica madrugada del viernes 18 de enero de 2019, es una muestra contundente de la forma en la que se mueven y actúan desde hace muchos años la mayoría de los jóvenes forzudos que practican el deporte de la pelota ovalada, al menos en nuestro país.

Los casos de agresiones de pibes que juegan al rugby contra otros jóvenes en las calles, los boliches o las playas, son proporcionalmente muchísimo más que en cualquier otro sector de la vida social argenta. Corporativamente, los referentes del deporte de los ricos, salen a cruzar fuerte a cualquiera que decida mostrar esta realidad, con la misma crueldad con la que los jugadores en actividad atacan a sus víctimas.

Decir en un medio de comunicación que el rugby argentino forma agresores sociales, puede ser peligroso para el emisor y para su empresa periodística. Y mucho más duro resulta para aquellos que se atrevan a hacerlo de forma individual en sus redes sociales. “Te salen a matar en redes, en los medios amigos y hasta personalmente”, aseguró Pablo N., una víctima de este accionar cuasi mafioso de los ovalados.

Que el fundador del club de Zárate en el que juegan los asesinos de Fernando, haya dicho públicamente que cree que lo ocurrido en Villa Gesell fue un accidente, es una prueba inequívoca de lo que son los formadores de estos pibes. La Unión Argentina de Rugby (UAR) debería tomar este toro indomable por las astas, ya mismo, para evitar el escarnio social del deporte 

El rugby forma violentos y asesinos en potencia: como pitbulls entrenados para atacar, en familia son divinos y en la calle un peligro

Agustín Pichot dijo "en el rugby se naturalizó la violencia"

Agustín Pichot es una voz autorizada en el rugby argentino y se destaca por no esquivar temas comprometidos, pocas veces reconocidos por los protagonistas. Hace tiempo en una entrevista, el ex capitán de Los Pumas contó los abusos que sufrió cuando empezó a jugar, lo que habitualmente se conoce como “ritual” o “bautismo”.

El ex capitán de Los Pumas aseguró que luego de una charla con su hija le mandó un mensaje a los padres de Fernando Báez Sosa.

El gran problema que hemos tenido como deporte -y lo tenemos como deporte-, es no haber diferenciado lo bueno y lo malo. Haber naturalizado la violencia, reflexionó el exjugador a Infobae.

“Naturalizamos que en un bautismo te caguen a trompadas, que te muerdan hasta que no te puedas sentar, a mí me pasó, les hablo de la experiencia mía. Me mordieron la cola, un cachete. No me pude sentar por cuatro días, no tiene nada de gracioso”, expresó.

Además, Pichot relató que después del crimen de Fernando Báez Sosa, golpeado por un grupo de rugbiers, le preguntó a su hija qué opinaba de los jugadores de rugby. “Son unos patoteros, quilomberos, agresivos”, fue la respuesta.

“Por eso le mandé un mensaje al papá de Fernando pidiéndole disculpas en lo que me competía a mí, porque en definitiva yo había sido uno de los que había transmitido esa naturalización, desde mi lugar, de alguna forma”, aseguró.

Malos hábitos

En otra entrevista en Pasaron Cosas, Agustín Pichot compartió una cruda reflexión: “Se sumó también a lo de Fernando (Báez Sosa). En un año se dieron dos cosas. El rugby, podemos hablar más filosóficamente, tenía como un halo de los valores y esa parte que yo nunca estuve a favor. Pero una especie de que son valores distintos y ahí me parece que hubo un error grande. Se construyó algo que tiene un montón de cosas buenas y otras que no están buenas. Y en esa parte que no está buena, se naturalizaron. Por ahí escribir un tuit en ese momento que parecía gracioso, que fue hace diez años, que es inaceptable igual, es como que estaba naturalizado. Era lo mismo que agarrarse a piñas en el “Ku” de Pinamar cuando éramos chicos –y lo digo en primera persona– parecía graciosos, y era divertido”.

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Fuente: minutouno.com; LaMovidaplatense.com.ar; VisionPolitica.info; CriticaArgentina.com.ar; NoticiasEnsenada.info